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Las köttbullar (“albondigas” en castellano) son literalmente bollos de carne. También se les conoce como “mammas köttbullar” (“Las albóndigas de mamá” en castellano) por ser un plato que se tiene que preparar con mucho amor a pesar de su aparente sencillez. Las köttbullar se suelen comer durante el smörgåsbord (bufé compuesto por platos típicos suecos) y  también en otras festividades tradicionales.

Para prepararlas se utiliza carne picada de vacuno mezclada con miga de pan con leche y un poco de cebolla rallada o cortada en pequeños trozos. Una vez está todo mezclado, se van haciendo pequeñas bolas de no más de 3 cm de diámetro y después se fríen en mantequilla a fuego lento para que queden jugosas. Como no están muy especiadas, se suelen acompañar de salsa de nata, salsa de arándanos y pure de patata.

¿Dónde probarlas?

The Opera Bar | Jakobs Torg 10, Stockholm. Toda su carta son platos típicos suecos. The Opera Bar está junto al Café de la Opera, el restaurante y club más conocido de la ciudad.

Si tienes mono de köttbullar pero no puedes viajar a Estocolmo, visita la tienda sueca de tu IKEA más cercano. Allí encontrarás todos los ingredientes para prepararte un plato de köttbullar.

¿Sabias que?

La triología Millenium de Stieg Larsson se ha hecho tan famosa que incluso el Museo de la Ciudad de Estocolmo organiza el Tour Millenium, una ruta guiada a pie de unas 2 horas para visitar los sitios más emblemáticos mencionados en los libros y especialmente donde viven y trabajan los personajes de Mikael Blomqvist y Lisbeth Salander. La ruta es en inglés todos los miércoles y sábados.

Si prefieres hacer el tour por tu cuenta, el propio museo vende unos mapas en español por SEK 40 (unos 4 €) donde te indica todos los lugares imprescindibles a visitar relacionados con la triología Millenium.

Foto: dangessner

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Estos son caseros, ¡hazlos de lo que más te gusten!

Los panellets son un dulce típico de Catalunya que se prepara para celebrar la Castanyada, fiesta que coincide con la Diada de Todos los Santos, el 1 de noviembre. El origen de este dulce se sitúa en el siglo XVIII cuando tenía un carácter sacramental, usándose como comida bendecida para compartir las celebraciones religiosas.

Los panellets se preparan a partir de una pasta hecha con azúcar y almedras crudas molidas. Para abaratar un poco el coste de la receta, se puede añadir un poco de boniato o patata cocida. A partir de esta masa, se podrán hacer ya todas las variedades de panellets.

Los más típicos son los panellets de piñones, unas bolas del tamaño de una nuez totalmente cubiertos de piñones y pintados con clara de huevo. Otros muy habituales son los de coco y almendras. Otros más originales están hechos de chocolate, mebrillo, mermelada de naranja, café, licor, de frutas,… Y cada año van apareciendo nuevas variedades.

¿Dónde probarlos?

Es típico hacer panellets en la escuela para el día 31 de octubre y comerlos junto con castañas y boniatos asados. La Castanyada es un día de celebración en todos los colegios catalanes. Los niños también suelen preparar panellets en casa ya que la receta es muy sencilla y entretenida. En los hogares, los panellets, castañas y boniatos se comen especialmente el día 1 de noviembre acompañados de algún vino dulce como moscatel o mistela.

Además, se pueden comprar panellets en todas las pastelerías de Catalunya a partir de mediados de octubre hasta principios de noviembre dónde una bandeja de panellets variados para 4 personas oscila entre los 20 y 25 euros.

¿Sabías que?

Septiembre y octubre son los meses de ir a la montaña a recoger setas (“bolets” en catalán). Cada año nuevos catalanes se aficionan a la búsqueda del níscalo (“rovelló” en catalán) y otras variedades de setas.

La serie documental Caçadors de Bolets es uno de los grandes éxitos de la televisión autonómica catalana  TV3 y ha fomentado mucho esta afición en Catalunya. En cada programa un buscador de bolets acompañado de la  característica voz en off de Òscar Dalmau guía al espectador por los impresionantes parajes de la geografía catalana explicando qué tipos de setas existen y qué técnicas y secretos hay para buscarlas.

Last spring my husband and I travelled for the first time to Japan. We arrived at Kyoto by train and checked-in in a small hostel at Gion district. A lovely place in a pedestrian street with red paper lanterns and old-style houses.

It was a rainy evening, the streets were almost empty and we only saw a small restaurant with no-photo menu and no English signs in the facade. We sat at the bar and asked for food, a difficult task given a bad combination of us not speaking japanese and them not understanding english. While we’re looking at the cooks preparing our meal our waitress suddenly stopped and screamed at the door. A geisha entered!l The restaurant workers were extremely happy with her visit.

The geisha was curious about us and asked a lot of questions about where we were from. When she didn’t know some word in English she explained with sign language. We were fascinated with her, her make up and clothes were perfect and she was so delicate in her moves. She didn’t eat much but drank a lot of sake and beer.

We finished our unexpected dinner with the geisha and one cooker asked to take a photo with us. We also wanted a photo with the geisha but we thought it wasn’t polite, she was dressed to eat with some clothes off and paper napkins to protect the rest of her dress. That’s why there is no geisha photo, she is only in our memories!

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Con una empanada no es suficiente. ¡Seguro repetirás!

 

Empanada viene de “empanar” que significa encerrar algún alimento en masa de pan para después cocerlo, ya sea al horno o frito en aceite.

La empanada argentina son porciones indiviuales de unos 15-18 cm de diámetro, en forma de semicírculo y la masa es bastante fina. Se cierra la tapa con un repulgue característico para cada tipo de relleno que no sólo es decorativo sinó que ayuda a identificar los diferentes rellenos de cada empanada, así puedes ir comiendo de las que más te gusten sin miedo a equivocarte.

En una clásica empanada porteña la masa es una mezcla de harina y grasa vacuna. Después, se rellena de carne de ternera picada, huevo duro, aceitunas, cebolla y comino. Se pueden freir o cocinar al horno (esto ya va a gustos). En Buenos Aires tambies es muy popular la empanada de humita que está hecha con salsa blanca de choclo (mazorca tierna de maíz) y queso. Otras más modernas son las de dulce de leche o rellenas de queso fresco y jamón cocido.

¿Dónde probarlas?

En Buenos Aires hay un puesto que vende empanadas cada 100 metros, las tienen en multitud de establecimientos como maxiquioscos, panaderías, restaurantes, deliveries (locales de comida para llevar),… Confía en tu instinto o cuando el hambre ataque a la hora de elegir donde comprarla. Pero si necesitas un poco de ayuda aquí tienes una lista creada por un periodista de Fortuna Web con las 10 mejores empanadas de Buenos Aires.

¿Sabías que?

La región de La Pampa, que limita al este con la provincia de Buenos Aires, es una extensa llanura que cubre una quinta parte del territorio argentino. Tierra de paz y de paisajes insólitos esta llanura de prados verdes transporta al visitante a la contemplación y el ensoñamiento.

Para añadirle más romanticismo a la región, la Pampa es también cuna del mítico gaucho legendario, hombre solitario, nómada e intrépido que se encargaba de dirigir sobre su caballo al ganado vacuno entre los pastos pampeanos y que en sus ratos libres bebía mate bajo la sombra de un ombú (árbol típico de la pampa argentina).

Foto | annimetti

Cochinillo en Segovia

 

 

Su presentación puede herir determinadas sensibilidades ya que se cocina entero

Su presentación puede herir determinadas sensibilidades ya que se cocina entero

 

El cochinillo asado es un plato típico de la cocina castellana que se hizo popular en el s. XVII, el de Segovia está declarado Patrimonio de la Humanidad.

Se puede cocinar de varias formas, la más conocida es asado en un horno de leña tradicional (horno eléctrico convencional si lo comes en una casa particular). Se asa entero pero limpio del interior. Hay que hacerlo sobre la propia grasa del animal. La piel tiene que quedar muy crujiente y la carne tierna.

Para saber que estás comiendo un auténtico cochinillo segoviano, tienes que buscar  una etiqueta en la extremidad derecha del animal que indica está garantizado por la Marca de Garantía Cochinillo de Segovia.

¿Dónde probarlo?

Este plato es típico de fiestas navideñas y celebraciones. Si no tienes la suerte de que la suegra lo cocine y estás de viaje por Segovia hay muchos mesones que lo ofrecen. Los más conocidos son:

Mesón de Candido | Plaza Azoguejo 5, Segovia. Candido tiene el título de Mesonero Mayor de Castilla. Se hizo famoso por la ceremonia de partir los cochinillos con los cantos de un plato antes de ser servidos. Además del cochinillo son especialistas en  los judiones de La Granja y la sopa castellana.

Restaurante Duque | Calle Cervantes 12, Segovia. Duque tiene el título de Maestro Asador de Segovia. Es el mesón más antiguo de Segovia. Se fundó en 1895 y lo continúa regentando la misma familia.

¿Sabías que?

El acueducto de Segovia, el mayor símbolo de la ciudad, no lo construyeron los romanos sinó que fué la pereza de una joven la que se lo dió a la ciudad. Al menos según cuenta la leyenda.

Según esta leyenda había una joven cansada de transportar cada día un cántaro de agua cada día varios kilómetros por las cuestas de Segovia. Una tarde volviendo del río hizo una trato con el diablo que se comprometió a construir un acueducto hasta la ciudad antes de que saliera el próximo sol. Todo a cambio de su alma. Casi terminada la construcción, la joven veía que perdía su alma y engañó al gallo con una vela para que este cantara antes del amanecer y así el Diablo no pudo poner la última piedra. La muchacha conservó su alma, el diablo perdió la apuesta y la ciudad ganó un acueducto.

Foto | carthesian

La primavera pasada mi marido y yo nos fuimos de viaje a Japón a recorrer el país durante 20 días. Fue un viaje donde vivimos un gran contraste cultural como las colas perfectante ordenadas que hacen para coger el tren, los lavabos con más botones que mi móvil, las geishas paseándose por las calles de Kyoto y la comida… mmmm, ¡toda impresionante!

Para movernos por la ciudad de Hiroshima utilizamos su red de tranvías, cada viaje cuesta sólo 150 yenes (1,5 €) y todas la señalización está en inglés… a los japoneses les gusta hacernos la vida fácil a los turistas. Descubrimos Hiroshima es una ciudad moderna y muy estimulante, cuesta hacerte a la idea que una bomba atómica cayerá allí en 1945. Como cada lugar del mundo tiene su plato de comida característico, allí probamos el okonomiyaki, una comida de la que no habíamos oido hablar antes y que ya podría habar justificado todo el viaje a Japón. Ya avanzo que nos encantó.

“Okonomiyaki” es una término compuesto de la palabra “okonomi” que significa “a tu gusto” y “yaki” que significa “cocinado en una plancha”. Los occidentales solemos comparar el okonomiyaki a una pizza o pancake, depende de si te explica este plato un un italiano o un inglés… Pero para que te hagas una idea es una masa hecha de harina y agua (mas o menos) con algo encima (cualquier cosa que puedas imaginarte y otras que ni se te están ocurriendo).

El Okonomiyaki es el plato de comida más conocido de Hiroshima. Y si estás pensando tener una experiencia completa lo ideal es comerlo en Okonomi Mura, un céntrico edificio de 3 plantas donde sólo hay locales que hacen okonomiyakis. Nosotros fuimos allí un sábado lluvioso por la tarde y nos encontramos con familias, parejas de novios y adolescentes. Todos comiendo un okonomiyaki. Eso si, vigila porque fumar está permitido en todo el edificio y el ambiente está cargado. Cuando entras a Okonomi Mura sorprende lo antiguo que es todo y que carece de diseño alguno pero al mismo tiempo te sientes transportado a un futuro bladerunniano.

El okonomiyaki no es solo típico de Hiroshima, en realidad hay dos ciudades japonesas que se disputan el hacer el mejor okonomiyaki, Osaka y Hiroshima. Los ingredientes son prácticamente los mismos pero es diferente la técnica de cocinarlos. En Osaka ponen todos los ingredientes en un bowl, lo mezclan y después esta mezcla la cocinan a la plancha. En Hiroshima van haciendo el okonomiyaki por capas, y cada capa la van añadiendo a la plancha, además entre los ingredientes suelen incluir noodles fritos. es un proceso algo más largo y elaborado. Nosotros probamos los dos estilos de okonomiyaki y nos quedamos con el de Hiroshima, ¡no se lo digas a la gente de Osaka!

La elaboración de un Hiroshima-yaki empieza con un delgado círculo de masa sobre la plancha. A esta le añaden grandes cantidades de col japonesa y noodles, panceta o gambas (a gusto del consumidor). Despues, el chef empieza su show y da la vuelta a todos estos ingredientes, rompe un huevo encima, incluye más ingredientes como bacón, maiz o cebollo tierna y lo vuelve a voltear. Para finalizar le añade la salsa original del okonomiyaki, una especie de salsa Worcestershire pero más dulce. Nuestros otonomiyakis los hicieron dos cocineros a 4 manos mientras nosotros mirábamos asombrados todo el proceso. Lo típico es que la plancha este justo delante de la barra donde lo comes y así se mantiene caliente a medida que lo vas cortando y comiendo. Le puedes ir añadiendo más salsa en cada bocado. Y acompañarlo de una cerveza o sake.

Así que te recomendamos te sientes donde prefieras de Okonomi Mura y vivas la experiencia de comer un okonomiyaki. Japón tiene fama de ser una país caro pero comer un okonomiyaki solo cueesta unos 1.000 yenes (8,5 €). Vale la pena probarlo, os lo aseguramos.

Esta entrada es la traducción al español de un post especial para un concurso de GranTourismoTravel y HomeAwayUK.

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Last spring my husband and I travelled during 20 days around Japan. It was a travel of many discoveries: perfect queues to take the train, toilets with more buttons than my mobile, geishas up and down the streets and food… mmmmmmm, the food!

We used Hiroshima’s streetcars to move around the city. The fare is just 150 yen (£1.10) and stops and signs are in English… Japanese do try hard to make tourist’s life easy! We visited a modern and stimulating city, it’s hard to believe that an atomic bomb fell there on 1945. And we also tasted an okonomiyaki, a dish we hadn’t heard of before and an easy way to justify our whole trip to Japan.

So, let’s start with the name! “Okonomiyaki” is derived from the word “okonomi” that means “as you like” and “yaki” that means “cooked on a grill”. Western people compare okonomiyaki to pizzas or pancakes, depending on if you’re talking with an Italian or a British… You get the idea: bread (more or less) with toppings (anything you can imagine and some you can’t!).

Okonomiyaki is Hiroshima’s most famous dish. To get the complete experience you should eat it in Okonomi Mura (okonomi village), a building with 3 floors of Hiroshima-yaki eateries. We visited it on a rainy Saturday evening and there were families with kids, young couples and teenagers. Be warned, though, smoking is not forbidden! Okonomi Mura isn’t a stylish building. It’s really old, but all the same you feel like you are transported to bladerunneresque future.

There are two cities in Japan that claim to have the best okonomiyaki style, Osaka and Hiroshima. The ingredients are pretty much the same but the cooking technique is not. Osaka style puts all the ingredients in a bowl with the paste, mixes and then grills it. Hiroshima style requires a progressive layering of the ingredients, it should include fried noodles and it’s much more elaborated. Don’t tell osakans but we prefer Hiroshima style!

Every Hiroshima-yaki begins with the chef placing a very thick circle layer of wheat flour paste on the grill. After this, a lot of cabbage and fillings like pork, noodles or shrimps go on top. Then, the chef continues his show by flipping the whole thing over, breaks a fresh egg and places the other special toppings like bacon, corn, green onions… He flips it over again and puts the original okonomiyaki sauce (like Worcestershire sauce but sweeter). We watched amazed while two different cooks took turns on our okonomiyakis, layering ingredient after ingredient. In the typical Okonomiyaki restaurant the grill is in front of you and close to your table so the okonomiyaki remains hot while you cut and eat it.

So, sit down where you prefer and experience the okonomiyaki. Japan has a fame of being an expensive country, but eating an okonomiyaki in Okonomi Mura will only set you back around 1.000 yen (£7.5). Worth every penny!

This post has been entered into the Grantourismo Homeaway Holiday-Rentals travel blogging competition.